Los plastas de mis viejos


Un diàleg entre dos joves que parlen d’estudiar, dels pares, i de trobar feina… interessantíssim article del Suso de Toro (El Magacín de la Vanguardia del 6 de novembre de 2011)

_Me dijeron que has aprobado lo de la selectividad.

–Jo, tío. Pensé que no podría aprobarla, me daba palo sólo de pensarlo. Y, bah, no fue tan difícil.

Psé. Vaya rollo, vaya palo. A mí no me molaba. No me mola estudiar.

–A mí, así de pronto, tampoco. Porque le tenía miedo, pero ahora que aprobé creo que puedo estudiar una carrera universitaria.

Vaya mierda, te vas a pasar la tira de años estudiando. Y, total, pa qué, si vas a acabar en el paro, como todos. Yo, por lo menos, voy a sacar el carné de conducir. Le comí el coco a mis viejos para que me lo paguen.

–Bueno… Haces bien, si no tienes nada más que hacer.

Y qué voy hacer. Me anoté en el paro. Pero, total, está muy jodido que me salga un curro decente. Lo único que te ofrecen es unos contratos de mierda en cosas que nadie quiere. Vaya palo.

–Ya…

Y a lo mejor tú haces una carrera, y la acabas. Y a lo mejor acabas teniendo un curro guay. Una profesión de esas.

–Ojalá.

Buf, con la crisis esta… Me parece a mí, tío, que no va a haber curro ni en mil años.

–Mi padre me dice que no puedo pensar así, que no se puede vivir sin tener algo de confianza en la vida. Y al final esta crisis también pasará.

Qué va. Mi viejo está acojonado, ya no me quería soltar la pasta para el carnet. Que para qué lo quería si no tengo trabajo, si no me puedo comprar coche… No hay nada que hacer, tío.

–La crisis acabará algún día y para entonces espero haber acabado la carrera.

Vaya rollazo te espera. No imaginaba yo que tú acabaras en la universidad, no te veía yo de chapón.

–Tienes razón, tampoco yo me veía aprobando, ni estudiando una carrera. Me daba miedo pensarlo, por si no podía… Pero ¿sabes qué? Se lo tengo que agradecer a mis viejos, que me dieron la brasa hasta obligarme a aprobar. Y ahora pienso seguir los estudios.

Puf, que plastas los viejos. A mí me comen la moral con que no hago nada, con que me levanto tarde… Me montan un pollo en casa día sí, día no. Que si busque curro…

–Pues te voy a decir una cosa, tú no tienes mucho que agradecer a tus viejos porque no te obligaron a estudiar, pero yo a los míos, sí; porque me obligaron.

Joder, tío, pero qué dices. Menuda chapa tener que aguantar ese rollo plasta, yo no se lo aguanto, a mí que me dejen en paz. Además, mis viejos también me decían que estudiase…

–Pues no bastaba, a mí me obligaron. Y tengo que agradecérselo. Tú no tienes que agradecérselo. Así de simple.

Pero si yo no quise estudiar, a mí no me va ese rollo. La culpa fue mía. Paso, tío, no me apetece quemarme la vista con esa mierda. Además, que no valgo para eso. No me concentro, ya lo sabes.

–Que te crees tú que a mí no me costaba concentrarme. Me costaba. Pero me obligaron.

–¡Y dale con esa mierda! Pensaba que éramos colegas, tío. Vaya palo.

–Oye, que eso no tiene nada que ver, tío. Que seguimos siendo colegas.

No, tío, no. No me va tu rollo, pa mí que ya no somos colegas. Vamos por caminos distintos, eso ya lo veo.

–Pues para mí tú sigues siendo colega.

No lo creo. No lo creas. Tú vas a seguir tu rollo, tu camino, y yo el mío. Y van a ser distintos, la vida es así. Pensé que éramos iguales, pero somos distintos. Qué palo, tío.

a proposta de: Patrícia Molina Justicia


There is no ads to display, Please add some